domingo, 27 de octubre de 2013

Violencia antitaurina en Lima y Rodilhan



Dos nuevos hechos de violencia antitaurina se presentaron hoy 27 de octubre de 2013 en plazas del mundo: Lima y Rodilhan.

Las autoridades de Perú y Francia han salido particularmente golpeadas de estos actos que empañaron, aún más, el discurso supuesto de paz y evolución de la antitauromaquia:  el caso más grave ocurrió en Lima, donde Marlon Carrasco, subolficial de la policía montada peruana, fue apuñalado en la pierna por un manifestante antitaurino. Que una protesta se presente a sí misma como pacífica, y sirviente para rechazar la supuesta violencia del toreo, no explica cómo es que uno de sus integrantes porta un arma blanca, y la dirige contra un ser humano. Mucho menos, que una recua desaforada la emprenda con piedras contra las autoridades que repelen los ataques, modo pedestre de demostrarnos quiénes son los realmente rezagados:
(Adenda: en las últimas horas nuevamente se registraron hechos de violencia antitaurina en Lima: un comando animalista intentó incendiar la plaza de toros de Acho, con personas adentro, y por fortuna sin éxito. El empresario de la plaza acusa a Leonardo Anselmi, activista presente en la ciudad. Al final de este escrito se pone el pantallazo de la noticia. También abajo se incluye nueva información sobre las medidas legales pedidas contra la violencia antitaurina en Francia).
                     
                            


                          

El segundo hecho de violencia se presentó en Rodilhan, una pequeña localidad francesa que sirvió nuevamente para el móvil mediático del antitoreo francés: la invasión multitudinaria de animalistas de toda Francia a pequeños pueblos, por ello sin suficiente pie de fuerza pública; se asegura la vulnerabilidad para satisfacer también la impunidad: al rededor de 400 manifestantes antitaurinos irrumpieron pues en Rodilhan con motivo de un festival; pese a la orden de un tribunal de Nimes que prohibió a la manifestación acercarse a medio kilómetro de la plaza (esto es, siquiera acercarse al perímetro urbano de la población), los animalistas llegaron hasta la puerta de la plaza, donde la policía intentó repelerlos. El resultado: 20 llantas de autos ponchadas, rejas destruidas, policías heridos por contusiones, daños menores por lanzamiento de bengalas en la estructura de la plaza de toros, un vidrio panorámico roto, y un político local golpeado y aturdido con pintura roja que le fue arrojada. Un antitaurino fue detenido en la refriega, y deberá responder por daños personales. Los organizadores de la manifestación también deberán responder por desacato.

¿Acaso lo sucedido en Perú y Francia corresponde a la descripción de unos seres humanos que se arrogan la evolución moral, rechazan toda forma de transgresión y violencia unilateral, y además son capaces siquiera de manifestar su inconformismo de una forma razonable,educada y legal? No.


La pierna traspasada del policía limeño, como también los intentos de incendiar una plaza francesa con pólvora de bengala, son síntomas del desbordamiento de una violencia reprimida en sus portadores. Para el antitoreo, la pierna apuñalada del policía encuentra su justificación en el morrillo picado del toro: ¿Es un modo de identificación con la violencia condenada? ¿Una suerte de justificación, o mejor, de retaliación, donde la sangre derramada del animal es vengada con la sangre humana del policía, y próximamente la taurina? En realidad, lo que opera aquí es un inhumanismo voraz que empieza a hallar satisfacción, una que puede reconocerse por algunos aspectos: victimización del toro y del manifestante; infundado sentido del auto-heroísmo que debe ser practicado violando la ley y exponiéndose, para demostrar afanosamente un amor ilimitado por los animales; desprecio por las autoridades; culto a la imagen del ALF, esto es, estética de la clandestinidad representada en el pasamontañas como símbolo de un movimiento violento; finalmente, una manida idea de la justicia, que confunde sus límites con los de la venganza.

Se puede leer una queja en este flyer hecho por un aficionado mexicano, inquieto por la usanza de los antitaurinos que protestan en el D.F.
En el nombre de la sangre derramada del toro, y sin ningún intento para explicar su importe ritual y cultural, el antitaurino emprende entonces sus acciones violentas, que se van a justificar diciendo que "siempre será peor lo que ocurre en el ruedo con un animal". Lo preocupante de esta argumentación, es que cualquier cosa puede ubicarse abajo de la gravedad de la muerte del toro, teniéndose en cuenta que quien enuncia el argumento es un fanático por los animales. La violencia antitaurina no tiene ningún nexo cultural que pueda respaldarla, aunque intenta volverese hegemónica, con aquellos intentos de volverla internacional. Es decir, ¿Por qué hay consignas en inglés como "Stop Corrida", en una protesta que se ubica concentradamente en un pequeño pueblo francés? En últimas, estas acciones coordinadas no son protestas puntuales contra una corrida, sino un intento razonado de volver los ojos del mundo a la exageración del antitoreo. La anterior acción incluso merece violar las leyes. Cuando el Tribunal Administrativo de Nimes prohibió la protesta a 400 metros a la redonda de la plaza, se suponía que quienes invocan la Ley para pedir la abolición del toreo, iban a respetar el concepto de la Ley sobre ellos mismos. El Tribunal ya había aducido el año pasado que las protestas antitaurinas deberían realizarse a 400 metros de la plaza, por cuanto podían generar hechos de violencia directa provocados por antitaurinos, pues es necesario recordar que las protestas antitaurinas en Francia están relacionadas con hechos de racismo y nazismo, y también, con un ciego uso de la violencia unilateral. ¿Por qué entonces violar la ley, sabiendo las consecuencias?

 Un riesgo calculado en virtud a sus ganancias mediáticas, o quizá fanáticos, o ambas:


Lo cierto es que los límites de la barbarie se eliminan cuando el protestante acuchilla a la policía, en nombre de un animal que desconoce absolutamente. La dignidad humana es la fuente de todas las éticas a lo largo de la historia, y el desconocimiento de este principio es el inicio del inhumanismo; entonces, uno no puede sino optar por destacar el carácter inhumano de estas acciones antitaurinas, más allá de las débiles justificaciones, como cuando se intentan comparar con la forma cruenta de la tauromaquia. Mientras la tauromaquia, convertida en arte y ceremonial en su forma moderna, es en definitiva el triunfo honorable de la animalidad humana sobre la animalidad del toro, el antitoreo parece dirigirse en cambio hacia la derrota del humano acuchillado, y la del toro de lidia extinto; e incluso, sobre la violencia antitaurina que se vuelve en su propia contra.

Para finalizar: ¿Puede haber una ética relacionada con el inhumanismo? Sus juicios serán dichos cuando el antitaurino defienda al animalista cuchillero, y a los franceses que invaden pequeños pueblos, y arrojan gases de fumigación contra un tendido lleno de mujeres, ancianos y niños.





Esta imagen explica el grado superlativo de ignorancia que tienen los antitaurinos sobre la verdadera naturaleza del toreo, además de demostrar lo que a Carruthers le gusta llamar "una despreocupación moral de los reales problemas humanos, en función de un despreocupado entendimiento de las diferencias entre humanos y animales".
Read More

jueves, 24 de octubre de 2013

Los poetas de la posguerra española y la tauromaquia



La relación de la tauromaquia con la generación poética del 27 en España está más que particularmente expuesta. Luego, la historia de grandeza e interrelación entre el toreo y otras formas de arte, que sirve como vaso comunicante, se paraliza en la Guerra Civil bajo el drama de las confrontaciones bélicas. Sobrevendrían cambios políticos en España que determinarían una clase distinta de poesía, y de tauromaquia también. Si el toreo estoico y vertical de Manolete reverberaba el espíritu conservador, gris y correcto de su época, la poesía sin embargo se distanciaría hacia formas de resistencia y oralidad subversiva, apartándose del casticismo y el preciosismo de la generación del 27. Pero también es imposible encontrar una relación entre la poesía de la posguerra y la tauromaquia más subversiva: la de El Cordobés. En el primer caso observamos que la labor poética resiste la vida, mientras que en el toreo heterodoxo de El Cordobés, la vida se manifiesta con rabia hasta confundirse con la alegría. Entonces es posible hallar un vaso roto entre el toreo y la poesía. Como expresan los poetas de los que hoy reproducimos su opinión, para ellos será difícil poetizar en torno a la tauromaquia, pese a que van a vivir la segunda edad de oro del toreo. La afición se torna más seria, grave y real. Quizá uno pueda pensar que en García Lorca, Alberti, Diego o Machado, la tauromaquia haga parte ineludible del paisaje cultural español de la época, aunque bien es cierto que la afición de García Lorca era visceralmente real, y que Alberti incluso actuó en una cuadrilla. La leyenda del banderillero anarquista muerto con García Lorca en un fusilamiento ilegal, vendría a representar la muerte misma de la relación cultural de la poesía y los toros como ineludibles culturales.

Lo anterior no puede interpretarse como un abandono de los poetas a la tauromaquia: la llamada Generación del 50, o de la Posguerra, será muy taurina en términos de afición. Blas de Otero, Gamoneda, Panero, Caballero Bonald, Claudio Rodríguez y Francisco Brines, serán aficionados al toreo. De los dos últimos reproducimos la totalidad de sus intervenciones en el número 587 de los Cuadernos Hispanoamericanos, edición dedicada a la relación entre las letras y el toreo. Huelga decir que quien suscribe estas palabras, encuentra en la poesía de Rodríguez y de Gamoneda, la expresión más acaba de la lírica en nuestra lengua, por lo que la afición de esta generación por los toros debe rescatarse y visibilizarse con una importancia similar que la usada con la Generación del 27. Esta última sirvió como revulsivo cultural contra la antitaurina generación del 98, así que el mecanismo queda expuesto. La importancia de capitalizar nuestro acervo cultural frente a una sociedad incompetente para el entendimiento de ciertos principios, debería ser una de las obligaciones urgentes que los taurinos necesitamos imponernos, además de hacer caso a las quejas de Brines y Rodríguez,  que ruego sean leídas por su indiscutible interés:









Adenda del blog Torear


Un poema de Brines:
Amor en Agriento
                                                              (Empedócles en Akragas)
Es la hora del regreso de las cosas,
cuando el campo y el mar se cubren de una sombra lenta
y los templos se desvanecen, foscos, en el espacio;
tiemblan mis pasos en esta isla misteriosa.

Yo te recuerdo, con más hermosura tú
que las divinidades que aquí fueron adoradas;
con más espíritu tú, pues que vives.
Hay una angustia en el corazón
porque te ama,
y estas viejas columnas nada explican:

Unos ardientes ojos, cierta vez, miraron esta tierra
y descubrieron orígenes diversos en las cosas,
y advirtieron que espíritus opuestos los enlazaban
para que hubiese cambio, y así explicar la vida.
Esta tarde, con los ojos profundos, he descubierto la intimidad
                                                                       del mundo:
Con sólo aquel principio, el que albergaba el pecho,
extendí la mirada sobre el valle;
mas pide el universo para existir el odio y el dolor,
pues al mirar el movimiento creado de las cosas
las vi que, en un momento, se extinguían,
y en las cosas el hombre.

La ciudad, elevada, se ha encendido,
y oyen los vivos largos ladridos por el campo:
éste es el tránsito de la muerte, confundiéndose con la vida.
Estas piedras más nobles, que sólo el tiempo las tocara,
no han alcanzado aún el esplendor de tu cabello
y ellas, más lentas, sufren también el paso inexorable.
Yo sé por ti que vivo en desmesura,
y este fuerte dolor de la existencia
humilla al pensamiento.
Hoy repugna al espíritu
tanta belleza misteriosa, tanto reposo dulce, tanto engaño.

Esta ciudad será un bello lugar para esperar la nada
si el corazón alienta ya con frío,
contemplar la caída de los días,
desvanecer la carne.
Mas hoy, junto a los templos de los dioses,
miro caer en tierra el negro cielo
y siento que es mi vida quien aturde a la muerte.

                                                             Dos poemas de Rodríguez:

REVELACIÓN DE LA SOMBRA

Sin vejez  y sin muerte la alta sombra
que no es consuelo y menos pesadumbre,
se ilumina y se cierne
cercada ahora por la luz de puesta
y la infancia del cielo. Está temblando,
joven, sin muros, muy descalza, oliendo
a alma abierta y a cuerpo con penumbra
entre los labios de la almendra, entre
los ojos del halcón, la nube opaca,
junto al recuerdo ya en decrepitud,
y la vida que enseña
su oscuridad y su fatiga,
su verdad misteriosa, poro a poro,
con su esperanza y su polilla en torno
de la pequeña luz, de la sombra sin sueño.
¿Y dónde la caricia de tu arrepentimiento,
fresco en la higuera y en la acacia blanca,
muy tenue en el espino a mediodía,
hondo en la encina, en el acero, tallado casi en curva,
en el níquel y el cuarzo,
tan cercano en los hilos de la miel,
azul templado de cenizas en calles,
con piedad y sin fuga en la mirada
con ansiedad de entrega?
Si yo pudiera darte la creencia,
el poderío limpio, deslumbrado,
de esta tarde serena…
¿Por qué la luz maldice y la sombra perdona?
El viento va perdiendo su tiniebla madura
y tú te me vas yendo
y me estás acusando
me estás iluminando. Quieta, quieta.
Y no me sigas y no me persigas.
Ya nunca es tarde. ¿Pero qué te he hecho
Si a ti te debo todo lo que tengo?
Vete con tu inocencia estremecida
volando a ciegas, cierta,
más joven que la luz. Aire en mi aire.


SALVACIÓN DEL PELIGRO



Esta iluminación de la materia,
con su costumbre y con su armonía,
con sol madurador,
con el toque sin calma de mi pulso,
cuando el aire entra a fondo
en la ansiedad del tacto de mis manos
que tocan sin recelo,
con la alegría del conocimiento,
esta pared sin grietas,
y la puerta maligna, rezumando,
nunca cerrada,
cuando se va la juventud, y con ella la luz,
salvan mi deuda.

Salva mi amor este metal fundido,
este lino que siempre se devana
con agua miel,
y el cerro con palomas,
y la felicidad del cielo,
y la delicadeza de esta lluvia,
y la música del
cauce arenoso del arroyo seco,
y el tomillo rastrero en tierra ocre,
la sombra de la roca a mediodía,
la escayola, el cemento,
el zinc, el níquel,
la calidad del hierro, convertido, afinado
en acero,
los pliegues de la astucia, las avispas del odio,
los peldaños de la desconfianza,
y tu pelo tan dulce,
tu tobillo tan fino y tan bravío,
y el frunce del vestido,
y tu carne cobarde...
Peligrosa la huella, la promesa
entre el ofrecimiento de las cosas
y el de la vida.

Miserable el momento si no es canto.



**La foto que abre la publicación es de André Viard y Terres Taurines.
Read More

miércoles, 23 de octubre de 2013

El animalismo y su horror por los cálculos matemáticos

Este escrito está inspirado en dos hallazgos del profesor Juan Medina, a propósito de las mentiras animalistas en el tema de las subvenciones. Tales incorrecciones fueron pronunciadas en la lucha contra la tauromaquia en España, en torno al debate del PCI. Suscitan entonces una reflexión que no se puede soslayar: la naturaleza de los procedimientos animalistas.


El animalismo es una forma de escepticismo ético de la posmodernidad, que preconiza la relevancia ética de los animales. Obtiene formas variadas y contradictorias, como el utilitarismo, el intuicionismo, y más recientemente el contractualismo emanado de Rawls desde su concepción de la justicia social y el velo de la ignorancia. Sin embargo, se plantean inconvenientes considerables al rastrear formas morales y éticas en los procedimientos de un movimiento que oculta a la realidad su verdadero rostro.

El aficionado a la tauromaquia particularmente sufre de la intolerancia, el acoso y la violencia antitaurina, pero en ningún caso esto representa una gran parte de los cuestionamientos al animalismo. Como programa ético, el animalismo debe satisfacer cierta cantidad de principios para erigirse en una moralidad.  Uno de ellos es que su consecución pueda lograrse desde principios éticos incuestionables e incontrovertibles, y que su aplicación no deje ni siquiera el mínimo margen a acciones inmorales o contradictorias necesarias para su consecución. Cuando sucede lo anterior, no se incurre en la ética, sino en una forma increíble de inmoralidad justificada teóricamente, pero en cualquier caso siempre inmoral. Considérese que lo anterior encuentra su ejemplo en los más de 10.000 actos de violencia de Animal Liberation Front, una organización considerada como terrorista por el FBI, aupada por el animalismo al ser directa consecuencia de sus tesis, y que no ha encontrado un solo contradictor enérgico dentro del seno del animalismo, más que cierta queja en un prólogo de Singer. ALF es directa consecuencia del animalismo por dos motivos fundamentales. El primero, que es coherente y deriva de las premisas del animalismo fanático, según las cuales nada puede anteponerse al bienestar de los animales no humanos, así la consecución de tal principio involucre actos de terrorismo y violencia contra seres humanos. El segundo, que ni una sola lucha de reivindicación con las que el animalismo intenta hermanarse teóricamente, entiéndase por ejemplo el feminismo, posee, en sus actuales estructuras de lucha, al terrorismo o la violencia directa, pues en aquellas luchas la vida humana aún sigue siendo un valor relevante, no supeditado a nada.

Es entonces que bajo la consideración del principio 1 (nada puede anteponerse al bienestar de los animales no humanos) se pretenda hacer entender que el fin justifica los medios, y la violencia se refuerza, y aparece de manera natural. Si una clase de ética es incapaz siquiera de manifestarse en aquellos que la reivindican, es difícil considerarla como real. Si una ética hace una clamorosa manifestación de incompetencia cuando intenta formarse, entonces difícilmente es una ética, pues es incapaz de conciliar su entramado teórico con el práctico, y precisamente la ética existe para cumplir este objetivo.

Después de este largo rodeo, uno debe anotar que el animalismo incurre en una fantástica cantidad de mentiras, cuando sucede su lucha mediática, y que en esto subyace precisamente el mismo principio maquiavélico que provoca el terrorismo de ALF: que el fin justifica los medios. Considérese ahora el ejemplo del agua y la carne, donde además de mentir, envuelven la fabulosa mentira con pretensiones científicas:



Si no perdemos de vista que un litro de agua cuesta en Colombia 700 pesos, debemos concluir que 15.300 litros equivalen a 10.710.000 pesos (Diez millones, setecientos diez mil pesos); esto quiere decir que el coste de producción de un kilo de carne para un ganadero asciende a más de US$ 5.300 por concepto de agua. Lo anterior necesariamente concluye la estupidez de los productores de carne, pues el kilo es vendido en el mercado a un costo de US$ 10 en promedio, sabiendo que su coste, tan solo en el tema de agua, es proverbialmente miles de veces mayor. Los ganaderos también pagan agua, y tan siquiera pensar que un kilo de carne cuesta miles de dólares en producción, pero es vendido luego en 10 dólares, o bien declara la absoluta bancarrota del sector, o una mentira vegana. Pero sabemos por una extraña intuición que no es como parece, y que el coste del agua aducido por el animalismo en la producción de carne, es un imposible tan impositivo como fantasioso.

Desde luego que lo anterior no es más que un exceso de cientificismo en un tema directo, que luego es reproducido de manera amplificada como argumento en pro del veganismo . La mentira al servicio de la imposición ideológica, bajo una forma de mentira matemática. Entonces uno recuerda a Pascal: "El error en matemática es el horror por su naturaleza, como si hablásemos de Dios y del Vacío".

En las lides de demostrar el horror del animalismo por las matemáticas, se debe declarar al profesor Juan Medina como el principal y más desinteresado contribuyente. Aduzco dos ejemplos gloriosos. Uno, el de la mentira de la subvención a los toros en España, falsedad enunciada por el animalismo a niveles obsesivos en el reciente debate de la ILP pro taurina en el legislativo español. De la misma, se desprende el segundo ejemplo de la falsedad: la de las subvenciones de la Unión Europea a las ganaderías de lidia, como forma de involucrar a la comunidad europea en una intromisión contra el Patrimonio Cultural del pueblo español. Las refutaciones son sencillamente perfectas. Adjunto el teaser y el link:

Lea aquí el post completo

Lea aquí el post completo. 
Read More

lunes, 21 de octubre de 2013

Esplá, y cómo debe irse un torero: estando


"Lo que hay que mirar son los pies del torero en el centro del pase, cuando se está pasando al toro, la distancia a que le pasa, y la distancia a que se lo deja o remata el pase. Esa distancia, despegada o ceñida, y la quietud de pies en ese instante es lo verdaderamente importante del pase; más, mucho más que la distancia a que se coloca para dar el pase. Porque la quietud y la distancia en el centro de la suerte revelan que el toro va muy bien toreado, a su temple, muy embarcado en la muleta, que el que manda es el torero. El pase hay que rematarle, sin dejarse enganchar la muleta –temple- y llevarle, hasta dejarle a una distancia, que el torero no tenga que irse, ni dar un salto atrás, para ligar la faena sin interrupción, sin que pueda servir de pretexto salirse para saludar. Ya saludará después"
De "Los mandamientos del toreo", obra del insigne Gregorio Corrochano.

No es taurino quien no se estremezca con esta faena de despedida de Luis Francisco Esplá en Madrid, tras 89 tardes de guerra, y ante el grandioso Beato, un Victoriano del Río de 620 kilos. Se estaba yendo, y su manera de irse fue quedarse. Quedarse en el asentamiento que pregona Corrochano, el de realizar toda la carga del pase justo en la mitad del recorrido, con la cargazón, con la exposición mortal del torero. El toreo que se resuelve donde debe resolverse: en las inmediaciones del cuerpo del torero, el pase seco y corto, pero toreado justo en la pierna del torero, o en su femoral, o en su riñón; de nada sirve entonces aquella tauromaquia que lleva al toro para afuera, por más largos y prolongados que se sucedan los muletazos: el cuerpo del torero ya ha pasado de la embestida (o al revés), no hay riesgo, y carece de valor lo que no tiene riesgo. Encauzar en tan corto terreno  la embestida de este Beato, y toreada, es obra de tragar, de mandar, y de ser torero. Imprescindible ver la faena (desde el minuto 12:00):

                       
Madrid Esplá, Morante y Castella (V... por blogdetauromaquia

No hay razón para pensar que esta es una faena cualquiera: junto a la de Juan Mora en 2010 y la de El Cid este año, constituye la faena de Esplá y Beato uno de los últimos hitos serios en la plaza más importante del mundo, por lo que no es necesario explicar su importancia en el conocimiento del aficionado.

El toro es la medida de todas las cosas en la tauromaquia, por lo que conviene hablar de Beato. El toro es un Domecq que se vuelve contra los de su propia sangre, hoy estandarizados por una suerte de tauromaquia que privilegia la ligereza y la poca presentación del toro, con tal de que se garantice su movimiento en la arena: Beato tuvo 620 kilos notables, que arrastró con su casta en 6 series, la estocada, y varios golpes de cruceta. Sus 620 kilos representan la negación total del prejuicio torerista, según el cual un toro de Domecq debe ser pequeño y ligero de carnes (cuando no de edad) para embestir. Se acusa entonces al toro de 560 como un tonel inamovible. Pero allí fue Beato.

La faena también presenta móviles sentimentales: Esplá fue un maestro de corridas duras, y su registro en la memoria del aficionado se remonta a míticas corridas como la encastada de Victorino Martín en Madrid en aquel junio del 82, que empieza un recorrido que parecía concluir en la faena a Poleo de Cuadri, también en Madrid, pero esta vez en 1996. Entonces anuncia su retirada de los ruedos, luego de tanta guerra. Aparece ante nosotros el 5 de junio de 2009 con dos figuras del toreo, en su propio terreno, y con la ganadería de las figuras, pero ante un toro que jamás le saldrá a un solo torero del escalafón alto. Es como si triunfara incluso por encima de ellos, demostrando que puede torear algo impensable en la mente de cualquiera, y justo el día que se va para siempre; es una manera de irse, pero estando.

Gregorio Corrochano insiste entonces en la naturaleza del toreo: burlar la muerte del cuerpo, toreando la embestida que puede matarle. Desarrollar el muletazo cuando los pitones ya han pasado, es justo lo contrario a lo hecho por Esplá en la faena. Como se ha dicho, la transmisión del toro es total, y su recorrido bueno, pero con todo el maestro le receta series de muletazos secos y toreados, bajo el influjo de la clásica y vertical tauromaquia madrileña, que hoy podemos rastrear en Ángel Teruel y en algunos momentos de Uceda Leal: la profundidad que tiene raíces más hundidas. En la geometría del toreo, que es única, lo profundo se presenta de manera más valiosa cuando el muletazo es corto, pero toreado. En cambio la intrascendencia se revela en aquellos toreros que rompen el cuerpo para prolongar unos muletazos sin ceñirse al toro más que cuando este pasa de la pierna, salvando de riesgo al torero. Los hay también aquellos que ponen figura muy flamenca cuando la embestida ya va para afuera. Todo lo anterior, puede decirse, es particularmente simple, y lo de Esplá, y lo del propio Beato, una labor heróica para toro y torero. La tauromaquia es eso.








Read More

sábado, 19 de octubre de 2013

Censura a la tauromaquia en Barcelona



Es bastante enojoso reproducir la siguiente información:

"El Ayuntamiento de Barcelona ha vetado una foto en la que aparece Juan José Padilla y que sirve para publicitar la exposición de la última edición del World Press Photo que acogerá la capital catalana. La foto en cuestión, obra de Daniel Ochoa de Olza, muestra al diestro jerezano en el patio de cuadrillas la tarde de su reaparición en Olivenza acompañada de la frase Facereality(Afronta la realidad), según informa la Cadena Ser. 

Según el ayuntamiento, esta imagen, que no aparecerá en las banderolas anunciadoras de la exposición, no concuerda con su idea de la ciudad y desde el consistorio se ha pedido a los organizadores que busquen otra foto."

En nombre de la libertad de expresión, el derecho a la cultura, el respeto a las minorías, al arte, a las manifestaciones seculares, e incluso a la más elemental noción de decencia gubernamental, ¿qué se puede decir sobre la decisión del ayuntamiento? Esta abierta censura perpetúa la antitauromaquia catalana, que sabemos identitaria y no animalista. Identitaria, por cuanto percibe al toreo como algo eminentemente español, hispánico y "no catalán" en un supuesto bastante desacertado; esto es lo que realmente subyace a la censura de una imagen de fuerza fotográfica, poética y humana obvia; cuando el ayuntamiento invoca una disparidad con "la idea de Ciudad", realmente no cierra la posibilidad al toro: de ser quizá la siguiente imagen, la censura no se manifestaría, si no perdemos de vista que el Correbous está blindado en Cataluña, al ser un festejo de gran presencia al sur del Ebro:


La foto de Padilla encuadra una expresión moral: la de la superación del hombre. Luego de aquellas imágenes del terror repartidas por la antitauromaquia en todo el mundo, imágenes que conmemoraban la violencia contra el torero, cualquier foto de Padilla ya no significa lo mismo. Siempre va a estar precedida por el halo irremediable de su tragedia, pero también de su heroicidad. La referencia mantenida cuando el torero se sobrepone a su desgracia, y se cala así la montera para salir de nuevo a torear, no es la de la glorificación de la violencia contra los animales. La imagen precisamente hace hincapié en la inexistencia de cualquier toro de lidia en ella misma; lo primero que vemos es lo único que vemos realmente: un hombre que afronta con entereza su destino.

La foto es identificada de inmediato como enemiga al portar valores estéticos hispanos. La fobia se manifiesta contra la imagen, y se deriva en la censura directa contra una organización internacional de fotógrafos profesionales, itinerantes en Barcelona. Donde todavía puede encontrarse un sentido en la acción del ayuntamiento, es en declarar con esto su nula tolerancia contra un fenómeno cultural como el taurino, y explicar al mundo que la censura y la persecución tiene formas aceptables en el siglo XXI, sin recordar al lejano XX y su rosario de genocidios amparados en la persecución cultural, y cuando además violar los derechos culturales de las minorías es lo mismo a violar los Derechos Humanos y el DDIIHH. No pasará nada.

Tras la legitimación de la censura y la persecución cultural, y los continuos porrazos contra los taurinos en todos los frentes sociales, ¿se va a instaurar el culto a la persecución, como en 1938 hicieran los nazis? Es preciso recordar nuevamente: la foto de Padilla cumple con dos procesos de representación, pues además de ser algo taurino, también es un documento periodístico, gráfico y moral de gran calado, hasta el punto de tener un segundo puesto en el Word Press Photo del año pasado, lo que ya es decir. Lo hecho por el ayuntamiento de Barcelona es una forma de autoritarismo, pero también de amenaza: ¿tendrá que retirarse en un futuro cualquier obra cultural, artística y espiritual de los pueblos del toro, si en ella hay alguna referencia taurina? Solo al azar, sufrirían la misma censura que la foto de Padilla obras como la poesía de Lorca, la pintura de Goya hasta Picasso y Bacon y Gaya, los versos de Alberti o la escultura de Benlliure, decretados todos como culpables de herejía taurina. ¿Por qué acaso la humanidad tendría que permitir la reproducción del Carme de Bizet, si en un supuesto de delirio antitaurino cumple la misma labor de "glorificación de la violencia contra los animales" que la foto de Padilla, e incluso a niveles masivos y más refinados?

A menudo uno está tentado a recordar al gran poeta Teofilo Gautier: "Se ha dicho y repetido en todas partes que en España se perdía la afición a los toros, y que la civilización concluiría por desterrarla; si la civilización llega a hacer esto, tanto peor para ella, pues una corrida de toros es uno de los espectáculos más bellos que el hombre pueda imaginar". Y debe añadirse: tanto peor para la supuesta evolución moral, si se instaura un culto a la persecución, pues sería su absoluta negación histórica. Contra todos estos intentos de aplastamiento, contra todos estos detenimientos sobre lo taurino como algo a ser negado, hay una pequeña luz: la tauromaquia misma, el innegable calado moralista de un rito duro y hermoso, que obliga al hombre a exponer una escala de valores frente a la muerte, y que nos obliga a no permanecer en silencio frente a esta otra clase de muerte, que es la persecución cultural en pleno siglo XXI; y fundamentalmente en este caso, la solidaridad de fotógrafos, incluso no taurinos, que han entendido todo esto como la manifestación de un atropello contra el arte y la cultura:




Read More

jueves, 17 de octubre de 2013

El nuevo caballo de Turín


Difícil creer que el caballo de Troya pueda convertirse en un caballo alemán, aunque en realidad se trate del caballo de Turín. A esos enredos intelectuales nos debemos someter cuando un campo de acción animal tan concentrado como el de los Vehículos de Tracción Animal (VTA) en Bogotá, de repente asiste a la invasión del oportunismo extranjero y local, y el animalismo hace crac.

¿Pero qué autoridad le asiste a un taurino para hablar de un tema eminentemente animalista? La que me asiste al ser colaborador desde hace 6 años de personas que han tenido una lucha personal desesperada para rescatar caballos de la calle.Cuando uno carga un bulto de zanahorias rumbo al sitio donde un caballo famélico se niega a avanzar, puede hablar de esta clase de cosas. Entonces contrastaba mi naciente afición por la tauromaquia con aquellas actividades de ayuda animal, entendiendo antes que nada que son universos aparte: en la tauromaquia, el acento de la queja no está en las condiciones de vida, sino de muerte, mientras que en los VTA, la queja recae sobre las condiciones de vida -en el toro irreprochables-, que en algunos caso rayan el fracaso social, en virtud a la esclavitud del trabajador y la del caballo. Espero poder explicarlo en otro instante, pues quiero centrarme en lo que sucede en el minuto 06:10 del siguiente video:

                            

Formidable: resulta que por gracia de Natalia Parra Osorio, Nietzsche "Dijo unas palabras muy sabias que nadie alcanzó a tomar en su momento pero que todos recordaremos: un día Frederich Nietzsche estaba saliendo de una casa en la Alemania del siglo XIX y vio cómo se estaba maltratando a un caballo de un coche, se le estaba dando unos latigazos sin compasión (sic) y lo que hizo él fue abrazar, ese caballo; todo el mundo lo miraba extrañamente: ¿cómo podría ser normal que alguien se aferrara a abrazar un caballo? Pero él en ese momento no le importó (sic) ,  y le pidió al caballo perdón en nombre de toda la humanidad (sic)."

Luego de inventar semejante abusiva impertinencia, alevosa en la manipulación histórica y la verdad de los hechos, Natalia Parra Osorio comete la ridiculez de emular al falso Nietzsche de sus fantasías, y entre gimoteos y lloros actuados ofrece disculpas al caballo en nombre de todos nosotros.

Empecemos por donde debe empezarse: decíamos ayer en la reseña del numinoso filme de Bela Tarr que los hechos a propósito del caballo de Turín fueron precisamente en Turín, Italia; para más exactitud incluso se añade la calle, Vía Carlos Alberto, piazza Carlos Alberto; y la fecha: 3 de enero de 1889. Si le creemos a los estudios críticos de Rafael Gutiérrez Girardot, Heidegger,  la Sociedad Española de Estudios Sobre Nietzsche (SEDEN), o incluso al libro Nietzsche en Turín de Lesley Chamberlain, estamos obligados a concluir que lo contado por Natalia Parra es de una mentira y una palabrería insoportable.Cuando ella misma asegura "unas palabras muy sabias que nadie alcanzó a tomar en su momento", acepta de facto que Nietzsche jamás dijo frase animalista alguna. Resulta esto siendo otro montaje animalista, otro entramado apócrifo nacido en la red y divulgado por mentirosas a las que incluso hay que hacerles precisiones geográficas:

Cuenta la leyenda que los animalistas buscan en algún lugar al norte de los Alpes al Caballo de Berlín que Nietzsche defendió del maltrato animal en clara alusión a la empatía con los seres sintientes.
Nietzsche jamás pidió perdón al caballo en nombre de la humanidad: no hay evidencia ni testimonial ni bibliográfica alguna que apunte hacia tal tesis, salvo el chisme animalista en internet, el mismo que le atribuye frases animalistas no presentes a lo largo de su obra, incluida la correspondencia. Toda la bibliografía disponible sobre el asunto ofrece 2 versiones: la primera, la más plausible, se reduce a los testimonios recabados por Jacob Burckhardt tras la noticia de la locura: el filósofo golpeó al cochero, abrazó al caballo y se desvaneció de inmediato; luego sería declarado como enfermo de parálisis progresiva. La segunda, menos plausible y más hermenéutica, cuenta que Nietzche tras golpear al cochero y abrazar al caballo empezó a llorar y a decir "Mamá soy un tonto", aunque cabe la queja de tener solo testimonios italianos de un demente que se expresaba en alemán. Aquella versión apunta a que hay muchos indicios para concluir que Nietzsche ya estaba totalmente enfermo de esquizofrenia, lo que produjo su reacción. Gutierrez Girardot también señala que la correspondencia de Nietzsche, en especial la sostenida con Cósima Wagner, da claves para pensar que el filósofo empezaba a identificar a los caballos con Jesucristo-Dyonisos, una entidad sintética producto de la vorágine de su locura. En el fondo, no defendía a un caballo, defendía a sus ideas conciliadas. Pero en ningún caso pidió perdón por la humanidad; Nietzsche, el destructor de la humanidad precisamente, el destructor de la moral y de Dios. Natalia Parra Osorio sigue mintiendo a conciencia.


Y como de caballos se trata esta breve historia de las equivocaciones, aunque también de la Parra Osorio, incluyamos un caballo de Troya: desde hace una semana hemos venido asistiendo a un bombardeo de información sobre Leonardo Anselmi en Colombia. El individuo ahora se atribuye un cargo, "Asesor para Latinoamérica en el tema de TAS" esto es, [Vehículos de] Tracción a Sangre. -Qué gran título, qué enorme cargo!- dijo Pepito, aunque no sepamos quién se lo dio, en qué consiste y qué ha hecho. Ahora, en diarios como El Espectador, El Tiempo, ADN, e incluso en programas de Canal Capital, Anselmi figura como hacedor de caballos: resulta que no fueron por más de 10 años un puñados de animalistas, sino él, Leonardo Anselmi, quien ideó todo el plan para sacar los VTA de las calles; ahora da una vuelta triunfal por los medios contando sus supuestos logros animalistas, atribuyéndose el trabajo ajeno, ninguneando a los que de verdad han estado con un caballo de la brida en medio de la lluvia y el tráfico de la décima, casi arrastrando al animal rumbo a un hogar de paso. Yo he visto esa desesperación con un animal auténticamente falto de atención, con las heridas abiertas y los costillares marcados, y allí no estuvo Anselmi. El argentino es un caballo de Troya que de la noche a la mañana goza de los créditos de algo que jamás hizo, y ya sabemos qué experta nietzscheana le hizo el cabildeo en Bogotá para que así fuera.

La historia de la lucha contra los VTA en Colombia tuvo su primer éxito con la sentencia C-481 de 2003. Estamos hablando de un trabajo animalista de 10 años, época en la que Anselmi ni siquiera era animalista, pues ya revelará la historia a qué se dedicaba. Luego de la adecuación del  artículo 98 de la Ley 769 de 2002 –Código Nacional de Tránsito-, el Ministerio de Transporte fijó plazo para el 31 de enero del 2012 como fecha límite para la total abolición de los VTA. Anselmi tampoco estuvo allí. Gustavo Petro entre tanto desconoció el censo y el presupuesto de la pasada administración en el plan de abandono de los VTA, empezando el trabajo de ceros sin motivo aparente, y retrasando la salida del primer caballo en más de un año. No fue sino hasta este 2013 que Petro sacó el primer caballo de la calle, luego de agendarse todo el proceso con alfiles de su inspiración política, y animalistas mediáticos de bulto, como la Parra, que no pintaban nada en un proceso de más de 10 años. Desde entonces, los caballos, que son miles, han venido saliendo a cuentagotas para explotar más cantidad de noticias y publirreportajes (como el de arriba), sin mediar las condiciones de miseria material en los que cocheros y animales están sumidos, condiciones que exigen inmediata y definitiva respuesta, no pavoneos publicitarios. Incluso el Ministerio de Transporte expidió la circular 30 del 2013 para llamar la atención sobre aquellos funcionarios públicos que, como Petro, pretendían desconocer la fecha límite impuesta. Ahora resulta que los dos más grandes diarios de Colombia sacan noticia de Anselmi aterrizando en el proceso; titula el diario El Espectador, el más importante del país:
"Del caballo al motocarro
Leonardo Anselmi , el ambientalista que lideró la abolición de corridas de toros en Cataluña, le acaba de presentar una propuesta al alcalde Gustavo Petro para cambiar los carros de tracción animal por motocarros".

Resulta que esa propuesta lleva haciéndose por lo menos desde el 2005, y no de boca, sino con la presentación de un modelo cuyo desarrollo piloto fue en Medellín, ciudad con 8 veces menos cocheros que Bogotá. No es difícil entender: Anselmi aterriza en un proceso desconociendo el trabajo de personas que realmente luchan por los animales sin afán de capital mediático ni económico, y además y ahora, resulta plagiando proyectos ajenos, adquiriendo ridículos cargos inexistentes, insultando a otros animalistas, e incluso enviando a su filósofa de cabecera para que le allane el terreno. Será para la historia un nuevo ítem en la baraja de "logros animalistas" de Anselmi. Su oportunismo es solo comparable con la parla de mentiras que logra decir Parra Osorio si se le abre un micrófono cerca; en cualquier caso, así el animalismo bogotano sea nuestro primer contendiente, uno debe saber reconocer que lo hecho por Anselmi contra animalistas que realmente han luchado por años con caballos y zorreros, se ajusta a la forma de la más perfecta canallada, y eso prende aún más las alarmas del taurinismo bogotano, pues al parecer el individuo argentino va a alternar entre Barcelona y Bogotá de la mano de Petro; con esta calaña nos la veremos ahora:
(Debo al profesor Juan Medina y a su excelente blog esta información:)







Read More

domingo, 13 de octubre de 2013

Marcel Proust en los toros


En otoño de 1889 tuvo lugar en París la famosa Exposición Universal que conmemoró el centenario de la Toma de la Bastilla, celebración que estuvo adocenada por la inauguración de la torre Eiffel. Para tal acontecimiento, España presentó entonces una corrida de toros, concurrida hasta el punto de ser presenciada por Marcel Proust desde un balcón del Hotel Ritz. Cuenta Adrian Shubert que fue tal el éxito de la corrida en París, que se hicieron 20 festejos más en dos plazas distintas (la cercana al Ritz, y otra colindante al Quai du New York) donde destacó la divisa del Duque de Veragua en todo el serial. La Plaza Vendôme, que daba festejos diarios, tuvo entonces la gracia de tener como espectador exiliado en su balcón al escritor más grande de todos los tiempos. Alternarían Reverte, Tortero y el francés Boudin «Pouly III» ante toros de Romero Balmaseda.

De esto no me hubiera enterado de no ser porque el mismo Proust lo dejó contando para la posteridad,en carta dirigida a su imponderable Laure Hayman (nieta del famoso pintor inglés, propietaria de un importante salón en París, y musa de la cual Proust tomaría algunos rasgos vertidos en Odette de Crécy). La carta puede encontrarse en Correspondances de Marcel Proust a Mesdames Laure Hayman et Louisa de Mornand. Dejo algunos apartes:

«Los matadores semejan hijos del mar. Como las Nereidas, uno tras otro emergen de las profundidades de la noche; sin embargo, mientas las diosas conservan su camino de retorno, los maestros parecen haber perdido el hábito de regresar. Hay en ellos, excepto en nuestro compatriota Boudin, por supuesto, algo pesado, rotundo, casi pesado, que revela su origen oceánico, la naturaleza marina de estas criaturas doradas».

«Desean convertirse en pura forma, pero sus movimientos, en vez de ser amables, como seguramente habrán de ser los de los ángeles que el Giotto suspendiera en los cielos de Padua, son movimientos descompuestos por la fatiga y la transpiración. Aunque ellos lo ignoren, el animal que matan los tiene atrapados».


Cuestión de voluntad poética la apreciación de Proust sobre la estampa de los toreros, sin duda, como también su intento de ir un paso más hacia la profundidad, captar la intención del toreo, y echar de menos la gracia en los movimientos; en fin, la circunstancia a la que debió someterse Proust fue a la de asistir 10 ó 15 años antes de la revolución belmontina a una corrida que aún no era arte, pero que empezaba a despertar y reptar hacia allí. La intuición, como puede llamarse a la queja de Proust, cuajaría con el tiempo en la revolución estética de Juan Belmonte, la tauromaquia como arte, el toreo de capote con movimientos amables, Curro Romero, Bienvenida, El Viti y finalmente José Tomás y Morante; el siguiente video narra de manera épica esa edad, ese desarrollo estético que Proust echó de menos, al ser testigo solamente del bravo toreo de piernas:

                        
El toreo from Por Siempre Toreo on Vimeo.

 Épico. Sigue Proust, con la impresión que le causó la muerte ritual del toro:

«Entonces el animal comenzó a hundirse, a deslizarse hacia un abismo cuya sima, solo en ese instante, nos estaba vedada. Aquel cuerpo precipitado no podía detenerse, ni era capaz de sostener su pupila. Alcancé a verlo mejor: ya no miraba, y, no obstante, había allí, en el rincón de esa pupila, una luz legañosa que provenía de adentro, de ese sitio, en el fondo, donde el dolor orgánico se transforma en resplandor».

 Es bastante improbable que desde el Ritz Marcel Proust pudiera inquirir incluso en las pupilas de un toro lidiado a muchos metros de distancia, por lo que su texto debe entenderse como una representación poética de su propia impresión: la transformación de la muerte del toro en otra cosa. De hecho este evento sentimental fue el que llevó a Proust a escribirle a Hayman sobre la corrida en una carta que también trataba del  l'affaire Dreyfus, lo que delata la grave importancia de los hechos para el escritor. No se refería entonces a una realidad física observable, sino a la capacidad del toreo para transformar la muerte del toro en otra cosa "donde el dolor orgánico se transforma en resplandor". La transformación aludida es la esencia de la muerte ritual del toro que sustenta la tauromaquia, cosa que Proust también intuye de manera sorprendente a la luz de su posición profana, y desde un balcón.

Finalmente dice:

«Si el tiempo está contra nosotros,esto, que los españoles llaman corrida, está contra el tiempo».

Cualquier interpretación sumaria y acomodad puede apuntar a que Proust está declarando la caducidad histórica del toreo. Sin embargo, la palabra tiempo, y el sentimiento de identificación del humano ("si el tiempo está contra nosotros") con la tauromaquia ("esto, que los españoles llaman corrida, está contra el tiempo"), dicen precisamente lo contrario. En fin, solo un seguidor de Proust puede escarbar sobre el sentido de la frase, uno que recuerda al final de su inmortal saga:


Hombre y tauromaquia están contra el tiempo, luchando como el Angelus Novus de Paul Klee que Walter Benjamin reseñara con gran acierto para la posteridad. Estar contra el tiempo no es lo mismo a estar fuera de él, con lo que el anacronismo se distancia de este sentido: el toreo entonces es una forma de conseguir lo mismo que Proust buscaba al encerrarse por años para escribir su saga: un sentido perdurable por encima del tiempo, y que como tal, necesariamente ha de entrar siempre en contradicción contra el tiempo; un sentido, pues, perdurable como arte y muerte, él mismo desaparición y gloria. Para mí el toreo y Proust son eso.



Read More

Anuncios

Seguidores

Author

Mi foto
En el año 1988 Maníli abría la puerta grande de Las Ventas de Madrid en la corrida de Miura. También nacía yo. Amante de la tauromaquia, el cine, la literatura y el rock. Sigo con obstinada fe la certera evidencia de la frase de Lorca: "Creo que los Toros es la Fiesta más culta que hay en el mundo".